Es un gas natural pero considerado como irritativo, pero solo en cantidades muy altas, inhalando estas cantidades excesivas y haciendo un mal uso del equipo.
Es el clásico gas utilizado siempre para desinfectar en hostelería, industria y vehículos; y comprando el equipo adecuado a tus metros cuadrados y con las indicaciones de tiempos, según cada caso, no hay ningún peligro ni para la salud ni para el medio ambiente.


Las cantidades que se usan son muy bajas, y aun así es un desinfectante más potente que la lejía o cloruros.
En el caso de quieras una desinfección mucho más fuerte (por ejemplo, si te vas a casa y no vuelves hasta el día siguiente) tienes la opción de ponerlo más tiempo
(hay programables) y cuando vuelvas al día siguiente, todo ese ozono a las horas habrá desaparecido pero con todo el espacio desinfectado 100%.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Más info

aceptar